Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

12/26/2002

Fudamentos de la herej�a protestante Al conocer los argumentos de las diversas diferencas doctrinarias entre cat�licos y protestantes, he llegado a las siguientes conclusiones. El cristianismo suspuso un cambio fundamental en la perspectiva religiosa del mundo, y uno de esos cambios (ciertamente no el m�s importante) es la idea de Iglesia. En la antig�edad pagana, la pr�ctica religiosa se encontraba indudablemente unida al Estado: si una naci�n se alzaba sobre otra, sus dioses eran m�s poderosos, si dos estados pactaban una tregua ambos panteones segu�an viviendo, y cualquier empresa m�s o menos importante del Estado era consultada al or�culo. Con esta visi�n, no sorprende que la divinidad fuera vista como un se�or m�s arriba que el rey, que a los gobernantes exitosos se les atribuyera la divinidad, y que la religi�n no tuviera m�s contenido que el propiciarse el favor de la divinidad. Contrarrestando esto, las escuelas filos�ficas se planteaban como una alternativa de "b�squeda de la verdad", ense�ando una moral fundada en principios del conocimiento, naturales (como S�crates) o revelados (como los pitag�ricos). Dif�cilmente los dioses de la antig�edad pudieran ense�ar una moral, si en sus mitos eran tan inmorales como los hombres. Los fil�sofos sab�an esto y lo remarcaban a cada paso. Recuerdo en este punto, por ejemplo, c�mo S�crates fue condenado no por hacerse ingrato a los atenienses sino por blasfemar en contra de los dioses y pervertir a la juventud. Contra estas dos opciones, el cristianismo surge como una Iglesia, una asamblea de creyentes,no ya unidos por un v�nculo nacional, sino por una doctrina com�n , un mensaje. M�ltiples son las advertencias en los evangelios acerca de conservar la pureza de la ense�anza, y del perjuicio que la divisi�n causa a la comunidad. Esta unidad de doctrina, moral y esperanza permiti� en cierta forma reconciliar a la filosof�a y la religi�n. Por primera vez el Dios de los ritos y los consuelos pod�a ser el mismo Dios de los profesores y los fil�sofos. Adem�s, sin hacer desparacer lasdiferencias nacional, trajo un nuevo tipo de unidad, donde, por ejemplo, el griego pod�a sentirse hermano del africano. Con la fuerza de esta unidad, la Iglesia pudo enfrentar las herej�as que surgieron hasta el a�o 1500, y decantar su doctrina en diversos aspectos, del mensaje, la moral y los ritos. En el fondo, y este es mi punto, la herej�a de Lutero y otros no radica ni en la Biblia, ni en la eucarist�a, ni en los santos, ni en las indulgencias. Radica en la funci�n que cumple la Iglesia ante el creyente. Para el protestante, �l est� iluminado directamente por el Esp�ritu Santo para determinar en qu� creer y en que no creer. En otras palabras, cada cual determina el contenido de su fe, a su gusto, seg�n su real saber y entender (iluminado por el ES, claro). Esto es grave, porque vuelve a introducir esa caracter�stica del paganismo que mencionamos anteriormente, cual es, la coexistencia de varias verdades, mutuamente contradictorias, pero que se toleran unas a otras, como naciones sobre un mapa. Obviamente, en este panorama, ser�n m�s verdad aquellas que atraen m�s adeptos y logran sobrevivir m�s tiempo con adherentes. Adem�s, este esquema permite que la moral se convierta en algo variable y relativo, donde el individuo act�a moralmente bien en tanto act�e conforme a su conciencia (o en t�rminos medi�ticos, sea fiel a su coraz�n). Por ello no es raro que la principal imputaci�n de los increyentes a los creyentes sea "hip�crita" (no eres fiel a lo que dices) mientras que hay pecados mucho m�s terribles, como la soberbia la ira o la avaricia. Esta herej�a antieclesial (por llamarla as�) permite que varios grupos crean cosas totalmente distintas y sigan considerandose parte de un mismo cuerpo. Por ejemplo, Lutero anatemiz� a los que sosten�an el valor puramente simb�lico de la cena del se�or, pero los que hoy sostienen precisamente eso lo consideran su "santo fundador". Mientras Luteranos, Bautistas, presbiterianos, y un largo etc. sigan sosteniendo la libertad del creyente para interpretar la Biblia, seguir�n considerandose parte de la misma iglesia, y descartando sus diferencias como "poco importantes" (sin perjuicio de que en su momento alguien las consider� lo suficientemente importantes como para denunciar como anatemas a quienes no las cre�an). Por todo lo anterior, no es raro que, enfrentados a la Iglesia Cat�lica, todos estos grupos se presenten hermanados �y como no! si todos comparten la misma herej�a.