Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

2/11/2003

Loas a la censura Quienes abogan por la libertad de expresi�n vivien en un mundo muy seguro. Un mundo donde las ideas florecen como hojas en los �rboles, brillan un tiempo y luego languidecen sin que nadie las cuente. En este mundo no hay palabras duras como muros contra los cuales azotarse, todos los muros est�n acolchados, ni hay ideas agudas que pueden herirte. Ninguna palabra da�a, ni las ideas valen m�s preocupaci�n que su r�plica, y todos felices. Ese no es mi mundo, yo vivo en un mundo lleno de aventura y exitaci�n, donde cada palabra es un dardo y un micr�fono es lo m�s parecido a una bomba de racimo. Donde una doctrina lleva a millones de personas a un campo de concentraci�n, y un filioque enfrenta a dos imperios por mil a�os. En mi mundo la felicidad de mis hijos pende de un "yo los declaro" y la eternidad de las almas de un "yo te absuelvo". En mi mundo el adjetivo que no da vida mata, y el Verbo es Dios. En realidad mientras m�s libre es algo, m�s irrelevante es. Respirar era libre hasta que el aire se hizo peliogroso. Garabatear un cuaderno sigue siendo libre porque a nadie le importa, pero hacer una ley es lo menos libre del mundo, porque esas palabras llevan poder. Ojal� no dejemos nunca de censurar, porque censurar es llamar a las cosas por su nombre y demostrar que el mundo es relevante. Ojal� nos censuren porque el d�a que no lo hagan sabremos que somos totalmente libres y totalmente irrelevantes.