Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

9/21/2005

La libertad del creyente

Es posible que en otros tiempos, cuando la religi�n era una cuesti�n de Estado, el ate�smo, entendido como la libertad de no pertenecer a ninguna instituci�n religiosa, haya sido sin�nimo de la m�xima libertad intelectual. Hoy en d�a, sin embargo, la situaci�n es diametramente diferente. Cuando el Estado se ha convertido en basti�n de los racionalismos, mecenas de la ciencia y motor de la investigaci�n tecnol�gica, el ateo materialista se encuentra atrapado por una red de dogmas de los cuales no puede salir. Por el contrario, una vez que la religi�n dej� de ser incumbencia del Estado, ahora es el creyente el que se encuentra con la m�s amplia libertad para formarse convicciones por s� mismo. As� por ejemplo, ante la diversidad de las especies biol�gicas, el ateo tiene una sola respuesta: evoluci�n, con todos los juicios previos que conlleva esta palabra (proceso lento y aleatorio, selecci�n natural, supervivencia del m�s fuerte, etc.). No caben cuestionamientos ni dudas, no sea que el stablishment cient�fico lo descalifique (como ha ocurrido). El creyente, en cambio tiene la libertad de formarse su propia convicci�n al respecto, y apreciar la evidencia que es puesta ante sus ojos con libertad. Puede concluir que Dios creo el universo en 6 d�as hace 4000 a�os, en 15.000 millones de a�os o hace 2 minutos, que para llegar al estado actual de cosas se produjo una evoluci�n ciega, dirigida o una creaci�n directa. Cada cual puede emitir su juicio, de acuerdo a su conciencia y a su real saber y entender.

�Implica esto que podemos creer cualquier cosa? depende. Hay personas para quienes lo importante es que las creencias les hagan sentir bien, y en ese caso es posible creer cualquier cosa que nos guste, pero la mayor�a busca que sus creencias reflejen la verdad, y en ese sentido la realidad ser� nuestro �ltimo juez. A�n as� existe mayor libertad para el creyente que para el materialista. Ante un fen�meno a primera vista inexplicable, el materialista buscar� la explicaci�n dentro de un rango limitado de soluciones materialistas, en tanto que el creyente puede buscarla en ese rango, pero tambi�n m�s all�.

La Iglesia Cat�lica es muy respetuosa de esta libertad, y s�lo cuando ve un peligro a la integridad de la fe que le ha sido confiada, pronuncia una declaraci�n dogm�tica. Por ejemplo, a pesar que el sentir de los fieles otorga gran valor a las apariciones marianas, no cabe respecto de ellas ning�n pronunciamiento dogm�tico, y cada cat�lico es libre de juzgar su valor independientemente, aunque haya sido aprobada por el obispo local. Otro ejemplo: a pesar de que la resurrecci�n de NSJC es en muchos sentidos la "piedra de toque" de la fe, nunca ha sido objeto de una declaraci�n dogm�tica. Eso no significa que los fieles puedan creer cualquier cosa al respecto, pero es claro que quien no cree en la resurrecci�n ha dejado de ser cristiano.

En este sentido, la libertad intelectual y la duda es m�s propia del creyente que del ateo: un creyente puede decir "creo en Dios" y al decirlo sabe que es por fe que cree; el ateo, en cambio dice "Dios no existe" y no hay admite posibilidad de duda al respecto. El ateo que admite la posibilidad de que Dios exista se encuentra muy cerca de cree en la existencia de Dios.

1 Comments:

Blogger Embajador en el Infierno said...

Siempre me llam� la atenci�n el hecho de que para un ateo no existe explicaci�n al mundo fuera de las leyes f�sicas. En el fondo es un reconocimiento implicito en la creencia en un dogma. Para un cat�lico el hecho de que existan causas f�sicas que expliquen un fen�meno no implica que estas sean las UNICAS. Ironicamente los ateos se caracterizan a si mismos como "abiertos de mente" cuando en realidad est�n estrechamente adheridos a un dogma clarisimo, y en lo que a mi respecta inexplicado convincentemente.

9/23/2005 08:05:00 a. m.  

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