Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

10/12/2005

Econom�a: distributismo.

Chesterton dec�a que la gloria de la Iglesia Cat�lica es que libera a los hombres de la humillante esclavitud de ser hijos de su tiempo. Cuando uno lee esta explicaci�n acerca del distributismo, puede darse cuenta de qu� quer�a decir.

En la �poca de Chesterton hab�a dos grandes teor�as econ�micas opuestas y que son conocidas por todos en el d�a de hoy: capitalismo y socialismo. El capitalismo dec�a que la propiedad privada no deber�a tener ninguna limitaci�n, porque s�lo as� los individuos tendr�an la libertad para producir la riqueza. El socialismo, por su parte dec�a que la propiedad de los medios de producci�n siempre deb�a ser p�blica porque s�lo el Estado pod�a dar a cada cual seg�n sus necesidades. Ante estos dos sistemas, los distributistas defend�an la propiedad privada, como los capitalistas, pero a diferencia de estos �ltimos, sosten�an que tan importante como que sea privada era que tuviera ciertas limitaciones. Junto con esto se porpon�an medidas en pro de la distribuci�n de propiedad privada y en contra de su concentraci�n en pocas manos, y se insit�a en la subsidariedad del Estado. Actualmente los hijos de esa generaci�n han descubierto el comunismo por el horror que es y reniegan del capitalismo por las injusticias que produce, y se han vuelto a poner en pr�ctica las mismas pol�ticas en las que se basa en distributismo, pero por otro nombre. Hoy en d�a todos reconocen la importancia de la propiedad privada, pero el mismo tiempo admiten, salvo los m�s dogm�ticos, que admiten ella tiene un papel social que cumplir �si hasta la constituci�n lo ha consagrado as�!

Lejos de sentirnos huerfanos, en el mundo de la econom�a los hijos de la Iglesia Cat�lica debemos cantar "�Hemos vencido!" (en vez de "venceremos") porque los ideales por los que luchamos a principios del S. XX, hoy son los motores de la sociedad. La tarea est� lejos de haber sido cumplida, pero hemos logrado convencer a la comunidad acerca de la direcci�n correcta en la que debemos avanzar, y s�lo podemos darnos cuenta de esta victoria si dejamos de ser hijos de nuestro tiempo.