Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

11/02/2005

MM1: Transubstanciaci�

El primer misterio de la misa que vine reci�n a comprender cuando era adulto es la transubstanciaci�n, es decir, el milagro mediante el cual el pan y el vino dejan de existir para dar lugar al cuerpo y la sangre de NSJC. De mi catequesis infantil, recuerdo que Dios est� presente en el pan y el vino, y que luego de comulgar uno deb�a tener un momento de oraci�n �ntima con Dios. Sin embargo, se insist�a mucho m�s en el car�cter comunitario de la celebraci�n, y como todos com�amos del mismo pan (cosa por dem�s simb�lica, porque cada ostia era claramente un pan separado). Que yo recuerde (que no es mucho, porque tengo mala memoria) nunca se habl� de la consagraci�n del pan y el vino como un milagro en que NSJC se hiciera presente, que el cuerpo que com�amos era el mismo que hab�a muerto por nosotros en la cruz o que deb�amos dedicar el m�s profundo culto de adoraci�n a la sant�sima eucarist�a. S� recuerdo que se insist�a bastante en que comuni�n ven�a de "com�n-uni�n" con nuestros hermanos. Est� bien que nos hicieran catequesis para ni�os pero �era eso lo mejor que pod�an entregarnos?. En definitiva, nunca tuve duda respecto a que lo que hab�a en el altar eran nada m�s que pan y vino.

A pesar de esto, algo deben haberme dicho, porque cuando a los 25 a�os escuch� a la madre Ang�lica en EWTN hablar sobre la adoraci�n eucar�stica, algo hizo clic, algo hab�a que me dec�a que esto era una ense�anza por la cual los m�rtires morir�an y los reinos ir�an a la guerra, con tal de no negarla. Porque si Dios est� presente en toda su infinita divinidad en cada altar, no s�lo no estaremos nunca m�s solos en el universo, sino que conoceremos nuestra ubicaci�n en el orden c�smico, de forma absoluta. Esto hace que la religi�n pase de ser una mera "opci�n personal" a ser lo m�s importante del universo.

La tragedia es que a la mayor�a de mis hermanos cat�licos (compa�eros de curso, familiares y compatriotas) se les ha negado este conocimiento, que es capaz de dar sentido a la vida, por el s�lo hecho de no tener acceso a internet o al excelente canal EWTN. Es admirable, entonces que ellos sigan yendo a misa cada domingo por gratitud y amor a Dios, a pesar de que no entienden la mitad de lo que est� ocurriendo. Por otro lado la juventud tiende a rechazar los ritos y simbolismos, para acoger lo aut�ntico y verdadero, y por eso no es raro que dejen de ir a misa, si les dicen que los cat�licos nos reunimos en torno a un mero s�mbolo de comunidad. Estoy seguro que si les dijeran que el m�s grande milagro ocurre ante nuestros ojos (ojos de la fe, pero ojos, al fi y al cabo) muchos ir�an con m�s entusiasmo a misa.

Puesto que este conocimiento est� oculto a la gran mayor�a de los chilenos que se declaran cat�licos (70%), e incluso a muchos de los que van regularmente a misa, y consderando que la eucarist�a es la base y resumen de la vida de la Iglesia, me parece indudable que este es el primer y m�s grande misterio de la misa.