Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

11/28/2005

Pol�tica: Voto desde el extranjero

Al formarse una opini�n sobre un tema es bueno partir por lo que las cosas son en su esencia. En el caso del voto, estamos ante un acto de la voluntad, porque al votar en una elecci�n presidencial en realidad decimos �deseo que tal persona gobierne�. Ahora bien, no todo deseo pol�tico que pueda tener implica que tenga derecho a un voto, por ejemplo, puedo desear que Bush no gobierne a los EUA, pero es no significa que el gobierno estadounidense est� obligado a tomar en cuenta mi opini�n. A pesar de que la elecci�n del gobernante de la �nica superpotencia afectar� tarde o temprano mi vida, sobre todo en la era de la globalizaci�n, las decisiones que el gobierno de Bush tome no me obligan directamente. Por eso es razonable que yo no vote cuando los gringos escogen presidente.

Es por eso que, junto con idea de la soberan�a popular, es base a la democracia la idea de la legitmidad del gobernante, es decir, el hecho de participar en un proceso electoral hace que las decisiones que tome mayor�a sean legitimas y por lo tanto obligatorias para m�. En otras palabras, si un gobierno es elegido democr�ticamente, las leyes que dicte me obligan, aunque yo no est� de acuerdo con ellas. Esto hace que el voto no sea una mera expresi�n de voluntad, sino que debe ser una voluntad informada, porque si las decisiones de un mal gobernante me afectar�n personal y directamente, me preocupar� de saber por quien estoy votando, e incluso de participar a favor o en contra de un candidato.

�C�mo aplicamos todo esto al voto en el extranjero? Para analizar esto, veamos los distintos v�nculos que una persona puede tener con un pa�s. En general, estar�amos de acuerdo en que no basta un mero v�nculo afectivo y/o familiar. Por ejemplo si un espa�ol tiene un primo, o abuelo chilenos, y tiene inter�s en votar por el candidato del equivalente del PP en Chile, no parece que ese solo hecho sea suficiente como para que el Estado chileno reciba su voto. En los pa�ses europeos, donde predomina el ius sanguinis, se admite que la nacionalidad otorga derecho a voto, pero yo no estar�a de acuerdo en aplicar esta soluci�n. Sobre todo en el mundo moderno, la importancia de la nacionalidad como v�nculo entre una persona y un Estado ha disminuido bastante, y son miles las personas que conservan su nacionalidad chilena por muchos a�os, sin tener ning�n v�nculo efectivo (m�s all� del sentimental) con Chile. Muchos de ellos trabajan en el extranjero, pero ni siquiera se relacionan con el consulado o embajada local, porque nunca han necesitado la ayuda del Estado chileno. Estos compatriotas se definen como chilenos, pero no conservan bienes en Chile, nada a que puedan afectar las decisiones que tome la persona que resulte electa. Por eso no me parece que la mera nacionalidad sea un v�nculo suficiente para darles el derecho a voto. El siguiente v�nculo a considerar es el domicilio. Hay muchas personas que salen al extranjero por per�odos m�s o menos prolongados (por estudios, por ejemplo) pero conservan la intenci�n de volver a Chile y muchos de sus bienes e intereses dentro del territorio nacional. A estos compatriotas yo les dar�a el derecho a voto por dos razones que no se encuentran en los casos anteriores: porque el resultado de la elecci�n les afectar� personalmente o en sus bienes y porque su mayor cercan�a con la pol�tica local permite presumir un voto m�s informado. Este tambi�n es el criterio que emplea la ley electoral chilena, al permitir a los extranjeros votar luego de 5 a�os de vivir en Chile. Adem�s el hecho de conservar un domicilio en el pa�s permite que esas personas no voten s�lo en la elecci�n presidencial, sino adem�s en las elecciones parlamentarias correspondientes al domicilio que tengan en Chile y as� participen plenamente del proceso pol�tico y no s�lo simb�licamente.

En conclusi�n, este an�lisis me hace opinar que lo m�s l�gico y coherente ser�a permitir que votaran en las elecciones a los chilenos residentes en el extranjero que acrediten tener domicilio en Chile.