Es justo y necesario

Es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

12/29/2005

Las herramientas del diablo

Un catequista explicaba que el principal efecto del pecado original era que la naturaleza humana hab�a dejado de mirar a Dios a trav�s del mundo y se hab�a vuelto a adorar las cosas del mundo. Si uno piensa en las religiones que hab�a en la antig�edad tiene una idea bastante clara de esto. Puesto que el ser humano es el guardi�n de la naturaleza, el efecto de volvernos a las cosas en s� antes que a Dios puede convertir a las cosas en herramientas del demonio para nuestra perdici�n.

En esto pens� cuando le� esta noticia:
De acuerdo a la red de expertos independientes en derechos fundamentales de la UE, los m�dicos deben ser obligados a practicar abortos incluso si manifiestan objeciones de conciencia al respecto, pues el derecho a abortar es un "derecho humano internacional". Esta opini�n se emiti� en respuesta a una consulta a la comisi�n respecto de un acuerdo entre el Vaticano y Eslovaquia que garantizaba que los hospitales cat�licos no ser�an obligados por ley a practicar abortos. [fuente]
Los derechos humanos aparecieron en la historia como una herramienta para proteger la dignidad de las personas contra los abusos del Estado, y desde ese punto de vista son buenos, pero cuando una cultura pierde el norte, y arranca a los derechos humanos de su fuente que es Dios, entonces esto que era bueno en principio se convierte en algo terrible y una verdadera herramienta para la destrucci�n, en este caso literal de miles de seres humanos, moral de personas forzadas a actuar contra sus conciencias, y social de las culturas que aceptan la muerte como la soluci�n final de sus problemas.[v�a Jimmy Akin]

La "opci�n" que el documento entregar�a para los m�dicos que manifiesten una objeci�n de conciencia es a�n m�s indignante: en ese caso deben informar a la solicitante respecto de otro m�dico que est� dispuesto a realizar el procedimiento(!!!). Esto es como decirle a un protector de los jud�os en la alemania nazi que puede ocultar jud�os en su casa, siempre y cuando delate a los que se ocultan en la casa de su vecino.